La gran influencia que tienen sobre nosotros los medios de comunicación y la revalorización de estos modelos corporales y que como consecuencia se genera el desprecio por todo aquello que no se ajusta a los mismos, nos ha llevado a asimilar erróneamente estos cánones con el éxito tanto emocional como profesional y social.
Hay que aclarar que la televisión, al igual que otros medios, tiene el poder de crear valores sociales y ejercer influencia en las personas porque ofrece definiciones, presenta modelos, promueve estereotipos y puede ser un exponente de cambios.
Esta idealización del cuerpo femenino a través de los medios de comunicación, tiene consecuencias negativas para los individuos que observan como sus cuerpos se diferencian de estos patrones y cómo los gustos tanto de hombres como de mujeres se encuentran tremendamente influidos por los modelos que nos ofrece la publicidad. Los hombres buscan a la mujer ideal que les ofrece la publicidad identificándola con el éxito social y el deseo sexual y las mujeres aspiran a convertirse en modelos de belleza para ser así deseadas por los hombres. Esta confusión entre deseo y belleza, entre éxito y apariencia conlleva numerosos problemas de frustración ante el propio cuerpo.
El CINE
Cuando la gente comienza a hablar de los ideales físicos, de esos cuerpos soñados, admirados por todos y todas las jóvenes, deseados y envidiados, uno suele echar la vista hacia las estrellas cinematográficas ya que, en la actualidad y junto a los cantantes y los deportistas, estos parecen ser los máximos representantes de los cánones de belleza que imperan en nuestros días.
En todas las épocas las mujeres han buscado estar atractivas, referentes estéticos, productos aliados, tendencias en pelo y maquillaje y las grandes damas de la cosmética.
En cualquier caso, no tenemos que llevarnos a engaño, la cámara hace milagros (y el maquillaje, la iluminación…) y lo que en pantalla parece de una forma tan natural, en realidad no es exactamente lo mismo. De todas formas, en el caso de la estatura de los actores y actrices el “engaño” se da en ambos sentidos: es decir, actores que nos parecen altos y esbeltos, en la realidad, son más bien retacos y otros que juzgábamos de tamaño hobbit nos pasan varios palmos.
Ø El canon en las diferentes actrices
Las actrices clásicas
Hoy en día la actriz más sensual de hollywood es, sin duda alguna, Scarlett johansson, pero eso no siempre fue así, ya que el canon de belleza ha ido cambiando con el tiempo. Aspectos como la elegancia, la belleza, el saber estar…, que tan presente estaban en las actrices clásicas, y como han cambiado estos aspectos en las actrices de hoy día.
Paulette Godard, la musa de Charles Chaplin tiene un lugar reservado entre las más bellas, a pesar de ser una de las menos conocidas, ya que se inició en el cine en los años 30.
Después de la austeridad de la guerra, entre los años 45´-50´ las mujeres comienzan a maquillarse de nuevo. Aparece el primer corrector de ojeras de la mano de Max Factor, el maquillador de las estrellas de Hollywood como Bette Davis, Lana Turner y Joan Crawford. Las mujeres empiezan a disimular sus imperfecciones.
En 1946 la película Gilda revoluciona el mercado de los tintes para el pelo, ya que todas las chicas querían lucir el mismo rojo carmesí que Rita Hayworth. La demanda fue tal, que lleva a las marcas a perfeccionar sus productos de tintes para los salones del peluquerías. En
la Argentina, Evita y Libertad Lamarque se convierten en referentes estéticos. Dos nuevos emporios cosméticos aparecen en escena. En el 45 Revlon se afianza y lanza productos para manicura y pedicura y en el 46 nace Orlane y presenta su primera fragancia Ecusson.
La protagonista de la cosmética fue Helena Rubinstein, que a sus 73 años crea las primeras cremas antiarrugas con principios activos.
La gran época de las actrices clásicas tuvo lugar con el apogeo hollywoodiense de los 50, con las superproducciones de los grandes estudios Rita Hayworth, ella es uno de los paradigmas de aquella época, junto con Grace Kelly y Audrey Hepburn crearon un canon de belleza que se extendió a toda una época.
Marilyn Monroe
Marilyn Monroe fue la personificación del glamour de Hollywood por excelencia. Su inmenso atractivo fue capaz de conquistar el mundo, pero a pesar de su belleza seductora y sus curvas pronunciadas, Marilyn fue mucho más que un símbolo sexual de los años 50. Marilyn usaba una talla 44, y los traía locos a todos, ¿quien se fijo en la talla? Es considerada la mujer más sensual de todos los tiempos. Actualmente el nombre e imagen de Marilyn son símbolos de belleza y glamour. Su espíritu sirve de inspiración para aquellos que luchan durante su vida en busca de la grandeza.
Después del éxito del filme Sabrina en 1954, Audrey Hepburn, se convierte en un icono estético. Las mujeres se depilan las cejas como ella e imitan su manera de maquillarse, de tez clara y ojos rasgados. También empiezan a cortarse el pelo a su imagen y semejanza. La diva se convierte en la musa de Hubert Givenchy.
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Habrá quien sostenga que en los 50 se llevaban las señoras con curvas tipo Sofía Loren. Para nada, en los 50 y antes, en los 30, ya se llevaba la tendencia Mujer Esquemática que, años más tarde, tanto daño ha hecho en la industria de la moda (las maniquís han pasado a convertirse en radiografías de maniquís). Grace estaba muy delgada, y Audrey también lo estaba. Años antes, Bette ya era muy delgada, estamos hablando de lo que hoy día sería una talla 34 o incluso menos.
Katherine Hepburn
Una mujer que triunfó en Hollywood saltándose las normas, ella transformó el canon de belleza. De porte aristocrático, la alta, delgadísima y decidida Hepburn, pelirroja, de piel pecosa y ojos vivos, para unos eran grises y para otros verdes, llevó pantalones cuando nadie se atrevía a hacerlo, rompió el canon de belleza que imperaba en la glamurosa meca del cine. Con ella comenzó el gusto por la delgadez en el cine y su mirada vitriólica y desafiante acabó con las languideces femeninas de años anteriores. Su imagen en la pantalla y en la privacidad constituían un nuevo canon de mujer completamente distinto al imperante hasta la época, luego las chicas empezaron a imitarla y la década se pareció a ella”.
En los ochenta el mérito fue para Kim Basinger, que llenó los cines de hombres que deseaban ver Nueve Semanas y Media, aunque el desparpajo de aquella época la ponía Marilyn Monroe.
Dentro del cine actual la más cercana a la belleza de los años cincuenta es Nicole Kidman, y, quizás, Natalie Portman, por que encarnan un canon diferente al extendido actualmente de Johanssons y de Cruces.
Todas estas actrices eran y son modelos a seguir por muchas chicas, pero hay que tener en cuenta, que no todo lo que se ve en verdadero, muchas cosas que nos muestras nos falsas. En realidad, casi todos los peinados que vemos en las películas clásicas son una ilusión. Sydney Guilaroff, el peluquero más famoso de Hollywood, era muy fan de las pelucas. Allí donde había una estrella, estaban él y sus ayudantes cargados de rulos y postizos. Los rizos de Norma Shearer, el flequillo Lana Turner, los complicados tocados capilares de Marlene, etc… todo es mentira.
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En realidad, en Hollywood triunfaron las pelucas hasta bien entrada la década de los 60, tras décadas de fidelidad al look diseñado por Alexandre: una especie de cascada de rizos/hojas de acanto, esculpidos a la goma-laca a cada lado de la frente. Las dos habían perdido no ya el lustre, sino la materia prima. Eran tiempos en que los productos eran muy abrasivos.
EN LA TELEVISIÓN
La televisión tiene una gran influencia en la vida de las personas, y esto no lo tienen valoran como lo deberían de valorar, ya que lo utilizan de una manera negativa, considera a la juventud como una masa individualista, sólo los tienen en cuenta en su calidad de miembros de la sociedad de consumo, como un inmenso target al que poder dirigir anuncios y mensajes que inciten a consumir los productos publicitados sin mayores metas. Los programas culturales, formativos o de entretenimiento de calidad brillan por su ausencia y, en su lugar, tenemos otros como los reality show, los cuales se han convertido en los principales protagonistas.
Gran prueba de ello y respecto a nuestro tema en cuestión, tenemos programas como:
Cambio radical; un programa en el que los participantes van a cambiar su aspecto físico, para tener una vida mejor. El programa asocia el cambio físico con la consecución de la felicidad.
Me sirvió de mucho su información y sobre todo su cronología. Gracias
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